Choque de realidad, puro y duro

Es lo que sentí al terminar “Orgullo Prieto” de Tenoch Huerta, en cuyo libro comparte –a modo de ejemplo–, algunas vivencias que, siendo honestos, pueden haberle ocurrido a cualquier ciudadano de a pie que no cuenta con privilegios –que para algunos no lo son–, como el color de piel, estudios, amistades en común, etc.

Me pasó la mismo al leer “No soy tu cholo“, de Marco Avilés. Quien a diferencia de Tenoch, mexicano de nacimiento, comenta experiencias similares, pero en Perú, país al que pertenezco.

Lamento decir que no pasa época del año en la que me siento discriminado, apartado, aislado por no haber estudiado en algún lugar especial, no frecuentar lugares comunes o siendo concretos, cuando luego de haber intentado entrar a un lugar, no me dejaron entrar porque “estaba todo ocupado” (cuando no era así) o como cuando quise averiguar el precio de un auto pues “no había stock”. Ya depende del estado de ánimo de cada uno, así que a veces hago sentir mi incomodidad al decir, como ocurrió al intentar entrar a un hotel “pero mis amigos acaban de entrar, a ellos no les pediste documentos, todos estamos yendo a cenar”.

Llegado a un punto, algunas personas podrían pensar “¿pero cómo te habrás vestido?”, lo gracioso es que yo creo que eso no debería importar, además, la vez que mis amigos entraron al hotel, estaban usando buzo/indumentaria deportiva, yo llegaba de trabajar y llevaba una camisa que –algunas veces– debo usar.

A pesar de ello, creo que, gracias al sacrificio de mis padres, pude terminar el colegio y luego la universidad, y claro, ya por el simple hecho de ser hombre, ya tengo una serie de privilegios que a veces es bueno recordar y que, de alguna u otra manera, también tengo la oportunidad de ayudar a los que no cuentan ello. Pero, la pregunta es ¿cuántos recordamos/entendemos eso?

En fin, nos falta mucho por aprender y/o cambiar, pero Roma no se hizo en un día, mucho menos, no espero algo radical como pedir que lancemos nuestra voz de protesta y salgamos a las calles por una lucha que en el peor de los casos podría tomar más de una vida.

A veces eso no es necesario. La lucha viene desde casa.

El blog cumple 18 años y…

Sí, es cierto, este espacio cumple 18 años, y además de estar sorprendido, siento una nostalgia muy bonita, pues aún recuerdo el momento en el que decidí crearlo en un no tan popular pero sí con mucho potencial website llamado Blogger. Recuerdo que era muy tarde y que estaba en una cabina de internet, pues no había computadora –ni internet– en casa. Tampoco tenía la variedad de libros y aventuras con las que cuento bajo el brazo, ni las oportunidades que día a día agradezco haber tomado o incluso haber perdido. De eso ha pasado ya mucho tiempo y migraciones, instalaciones, reinstalaciones y hasta abandonos, pero sea por coincidencias, decisiones o locuras, me he reconectado con muchas cosas que había perdido o quizá olvidado.

En fin, en parte y gracias al blog, aprendí muchas cosas, entre hablar, escuchar y hasta escribir un poco mejor, que a veces no vale la pena publicar un video al día si es que eso no te hace feliz, o que puedes dejar de escribir si eso simplemente no te llena.

Pero ojo, también aprendí que son cosas que van y vienen. Por eso mismo, muchas gracias si llegaste de alguna manera a este, mi querido lugar. Y sí, el cabello me sigue creciendo.



Un abrazo,
JD

¿Qué se necesita para contratar a un programador? Parte 1

Estaba reflexionando sobre ese punto y creo que hay muchas aristas a considerar. Aquí algunas que se me ocurren o voy recordando teniendo en cuenta algunas experiencias 🙂

  • Entender el contexto y lo –mínimo– esperado: Esto quiere decir, qué tipo de tecnología se necesita complementar, construir o extender. El nivel de urgencia para cubrir el puesto (aunque casi siempre las cosas son para ayer) y tener una diferencia sincera entre requisitos mandatorios y deseables (porque mientras más deseables, más imposibles).
  • La química con el equipo: Esto incluye al jefe directo. Es más, creo que sería ideal que haya una conversación con más de un miembro del equipo. Ojo, esto no quiere decir que lo deban entrevistar. Conocerse sirve de mucho.
  • Que exista claridad sobre el “cumplimiento de objetivos”: Que se le pregunte a un evaluado qué hace cuando termina sus asignaciones antes de tiempo, dará pistas sobre su forma de ser.

No sé cómo termine esta serie de publicaciones, pero creo que idealmente será una secuencia de pasos sugeridos, por lo pronto son solo ideas.

Los debo dejar,
JD

Leyendo Blink

Aún no lo termino, pero me gusta mucho la forma en la que Malcom Gladwell, autor del libro en mención (el título en español es [Inteligencia intuitiva]), busca una explicación científica –y asu vez, sin caer en muchos tecnicismos– a lo que muchos llamamos intuición, corazonada o el simple hecho de saber algo sin tener un fundamento al respecto.

Ya voy casi por la mitad y he identificado a algunas personas con las que he interactuado a lo largo de mi vida, y eso me alegra, pues gracias a ellos es que he aprendido algunas cosas y claro, sigo aprendiendo.

En fin, espero le den una oportunidad [al libro], el contenido es amigable e incluye ejemplos que te invitan a seguir leyendo.

Los dejo, debo seguir.
JD

¿Multitasking o enfocado?

Creo que no todos tenemos la capacidad para decir y cumplir fielmente ese “por favor sigue, te escucho mientras leo/escribo este correo que es muy urgente”.

Mientras se descubre cómo hacen algunas personas para conseguir tal estado del arte, les comento que está comprobado –y para algunos es obvio– que a más tareas en paralelo, menor atención se brinda, es decir, menor enfoque.

Quizá por eso prefiero evitar tales situaciones, y –casi siempre– considero conveniente decir “no te preocupes, puedo esperar”.

Les deseo un excelente fin de semana,

JD

Fuente imagen: https://shoury01.medium.com/multitasking-vs-continuous-partial-attention-4e413f7546bf

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